Más allá del aula: Cómo estudiantes demandaron a California por casi mil millones de dolares y ganaron

Conoce a Eliezer “ElI” Williams, el estudiante nombrado en Williams v. California, la demanda histórica por la equidad educativa.

Cuando estaba en el séptimo grado, me convertí en un espía.

Esta no era una fantasía colegial. Era algo real, aunque no fue por un gobierno extranjero o algo así. Fue aquí mismo en nuestro estado natal de California, donde yo me reunía con otros estudiantes silenciosamente, y a veces en secreto, recolectando evidencia y fotografías de las terribles condiciones en las escuelas públicas.

En mi propia escuela - La escuela secundaria Luther Burbank en San Francisco - el único baño disponible para los estudiantes estaba asqueroso y a menudo carecía de papel higiénico y jabón. Habían plagas de ratas que fueron tan descuidadas que hasta quedó un roedor muerto, en descomposición, en un rincón del gimnasio durante la mayor parte del año escolar 1999-2000.

Los libros de texto eran tan escasos que, si es que estaban disponibles, se tenían que compartir y no se podían llevar a casa para hacer tareas. Casi un tercio de los profesores carecían de plenas credenciales, y las aulas estaban tan superpobladas 
que algunos estudiantes tenían que quedarse de pie en la parte de atrás. La calefacción no funcionaba ni el aire acondicionado y algunas partes del edificio se estaban desbaratando, con tejas cayendo desde el techo. 

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Por malo que eso estuviera, lamentablemente no era nada inusual en las escuelas a través del estado. Una vez que una investigación sobre las condiciones escolares se estaba llevando a cabo, informes detallados de casos similares llegaron de cientos de escuelas que no sólo eran inseguras e insalubres, pero también se nos hizo casi imposible concentrarnos y obtener una buena educación.

La gran mayoría de estas escuelas con las condiciones más espantosas tenían una cosa en común: la mayoría de los estudiantes matriculados en ellas no eran blancos.

El resultado del trabajo de investigación realizado por estudiantes, padres, tutores, abogados, expertos en educación y activistas fue Williams v. California, una demanda histórica presentada en el 2000. Cuatro años más tarde, resultó en un acuerdo que requería casi mil millones de dólares en mejoras.

Estoy orgulloso de que mi nombre terminara en la demanda, pero había casi otros 100 estudiantes enumerados en la demanda colectiva.

Todo comenzó cuando mi maestro de séptimo grado, el Sr. Nawa, preguntó a la clase: "¿Cómo te gusta tu escuela?" La respuesta fue rápida - inmediatamente levantamos nuestra manos y empezamos a hablar de las cosas que no nos gustaban, incluyendo las ratas, los baños, la falta de libros de texto, las tejas cayendo del techo de nuestro gimnasio.

(Jason Nawa estaba en su primer año enseñando estudios sociales en la escuela de Eli cuando él le hizo la pregunta a los estudiantes. En una declaración posterior él confirmó las evaluaciones de los estudiantes, incluyendo que las condiciones del baño eran “asquerosas” y que él solo tenía suficientes libros de texto para una clase de estudios sociales a pesar de que impartía cuatro clases).

El Sr. Nawa nos presentó a la clase y a nuestros padres la abogada de entonces-ACLU SoCal, Catherine Lhamon y los Defensores Públicos, John Affeldt. Conocerlos nos ayudó a iniciar el proceso de documentación de las condiciones en mi escuela. Al principio tenía un poco de miedo de estar involucrado. Afortunadamente, mi padre calmó mis temores. Era originario de la Isla de Samoa Occidente, y un orgulloso veterano del ejército de los EE. UU., siempre creyó en luchar por sus derechos y el ser servicial con los demás - valores que él me inculcó.

Con el respaldo de mi papá, dí testimonio e incluso tomé fotografías, lo cual fue difícil hacer en secreto. Esto fue años antes del uso generalizado de las cámaras de los teléfonos inteligentes - Lo único que tenía era una Polaroid que tenía que girar manualmente entre fotografías. pero terminé obteniendo fotografías de un baño, tejas que faltaban en el techo y otras tomas que se utilizaron en el caso.

En todo el estado, estudiantes, padres y otras personas estaban haciendo sus propias investigaciones, y como resultado, numerosos ejemplos de situaciones extremas en las escuelas públicas de California fueron presentados en la demanda. Éstos son sólo algunos de esos ejemplos en el sur de California:

  • En la escuela secundaria Berendo en Los Ángeles, no había libros de texto para algunas de las clases de inglés e historia. Y la escasez de docentes era tan crítica que a los estudiantes se les mostraban regularmente películas no educativas, como “Proyecto de la Bruja de Blair”, “Grita” y “Sexto Sentido”, para pasar el tiempo en clase.
  • En la escuela superior secundaria de Los Ángeles, Crenshaw, los estudiantes veían regularmente ratas, ratones y cucarachas. Varias clases estaban tan sobrepobladas que los estudiantes tenían que estar de pie o sentarse en los mostradores, usando pizarras para escribir porque no tenían escritorios.
  • En la escuela superior secundaria de Los Ángeles, Susan Miller Dorsey, los estudiantes de algunas clases de matemáticas no tenían libros, lo que los obligaba a copiar problemas de la pizarra sin instrucciones o ejemplos escritos. 
  • Los profesores colocaron trampas para ratas que los conserjes retiraban tan seguido como inter-diario. 
  • No había calefacción y algunas ventanas no se podían cerrar, lo que obligaba a los estudiantes a usar abrigos, gorros y guantes durante el invierno.
  • En la escuela primaria Frances Willard en Rosemead, sólo el 13% (o casi uno de cada 10 docentes) estaban plenamente acreditados.
  • En la escuela superior secundaria de Los Ángeles, John C. Fremont, hasta tres estudiantes tenían que compartir un solo libro en algunas de las clases. Aunque había 4.200 personas en la escuela, sólo había cuatro baños para niñas en funcionamiento.
  • La escuela superior secundaria de Huntington Park, Huntington Park, estaba tan superpoblada que los estudiantes no podían inscribirse en algunas materias básicas, como matemáticas. Algunos estudiantes pasarían un año escolar completo sin tomar materias básicas.

En el 2004 se llegó a un acuerdo para la demanda. Se pedían 800 millones de dólares para utilizarse en reparaciones de condiciones que amenazaban la salud y la seguridad en las escuelas. Entre otras disposiciones estuvieron una de $139 millones que se utilizarían para equipar a los estudiantes con libros de texto, y de manera continua, para que cada estudiante recibiera un libro de texto para usar en clase y llevar a casa para la tarea. Se establecieron nuevos estándares para las calificaciones de los docentes y para el superintendente del condado, inspecciones de escuelas.

Y cada distrito escolar tuvo que proporcionar un proceso para que los estudiantes y otras personas presentaran quejas sobre condiciones escolares inseguras o insalubres, insuficientes instrucciones materiales y vacantes de docentes. Miles de estudiantes en todo el estado han utilizado el proceso de quejas en los años transcurridos desde que se aprobó el acuerdo.

El anuncio del acuerdo me permitió hablar junto al entonces gobernador Arnold Schwarzenegger. No estaba acostumbrado a pararme frente a luces brillantes y cámaras, pero fue un momento increíble para mí y mi familia.

Ahora miro hacia atrás y no puedo evitar pensar en lo valiente que fuimos mis compañeros de clase y yo en tomar el asunto en nuestras propias manos. No sabíamos que las fotos que tomaríamos a escondidas y el que habláramos a una edad temprana conduciría a algo tan significativo.

El acuerdo se produjo cuando yo estaba terminando la escuela secundaria, por lo que no pude aprovechar los beneficios de aquello por lo que trabajamos. Pero estoy muy orgulloso de lo que logramos, y mi padre y yo estamos agradecidos por una oportunidad de vida para crear un cambio que queríamos ver.

Sabemos que el trabajo hacia la equidad educativa no ha terminado, pero esperamos que nuestra historia sirva como testimonio de que cuando se trabaja por la verdad y la justicia, podemos mantener a nuestros líderes estatales responsables y marcar la diferencia para las futuras generaciones.


Eliezer “Eli” Williams era estudiante de la escuela secundaria Luther Burbank en el norte de California y el demandante nombrado en el histórico caso de la ACLU SoCal Williams v. California. Williams ahora es profesora de inglés en una escuela secundaria en Texas.


Este artículo es parte de la serie del centenario de ACLU SoCal, que explora la larga trayectoria de la afiliada y la evolución del trabajo y el impacto en el sur. La serie eleva peldaños históricos y hechos documentados en el “Foro Abierto”; El boletín informativo de ACLU SoCal publicado desde 1924 a 2004. Este año, en asociación con la Sociedad Histórica de California, ACLU SoCal ha publicado y digitalizado el “Foro Abierto” en su totalidad. Explora los archivos y lee más sobre cómo Eli Williams y ACLU SoCal continúan luchando por la equidad educativa.