Reconocimiento de Tierras de ACLU del sur de California

ACLU del sur de California reconoce a los pueblos indígenas como los lideres originales de las tierras en las que ahora vivimos. 

Reconocemos la presencia de nuestra oficina de Los Ángeles en el territorio tradicional, ancestral y no cedido de los pueblos Gabrielino-Tongva, Chumash y Kizh. Reconocemos que el trabajo colectivo de ACLU del sur de California se lleva a cabo en las tierras ancestrales de los pueblos Gabrielino-Tongva, Chumash, Cahuilla, Tataviam, Serrano, Kitanemuk, Juaneño y Luiseño. Los reconocemos como los cuidadores tradicionales de estas tierras, el legado de violencia, asentamiento y desplazamiento que estas personas sufrieron y sobrevivieron. 

Reconocemos la importancia de revertir esta historia y diálogo comunes, de los que todos somos parte, al participar en un trabajo significativo de justicia indígena hoy y en el futuro. 

ACLU del sur de California reconoce la importancia crítica de la tierra y el agua, entre otros recursos sagrados, para los pueblos indígenas de California en la actualidad, y que la existencia de comunidades tribales y la preservación de las formas de vida indígenas tradicionales dependen de bases territoriales seguras y permanentes, y el derecho a la autodeterminación. 

ACLU del sur de California reconoce la dolorosa historia sobre la cual se creó el estado de California y cómo las políticas, los sistemas, y las estructuras continúan oprimiendo y borrando a los pueblos indígenas en la actualidad. 

El gobierno de los Estados Unidos, entre otros, desplazó a muchas tribus de sus tierras antes de que se firmaran los tratados. Desde el brutal sistema de misiones durante el período colonial español, hasta los primeros días en que California se unió a la unión, las leyes y políticas buscaban borrar a los pueblos indígenas por completo. Estos incluyeron la maliciosa “Ley para el Gobierno y la Protección de los Indígenas” de 1850, la terminación y el no reconocimiento continuo de las tribus y gobiernos tribales de California, y la prohibición de prácticas tradicionales y culturales. Durante los últimos dos siglos, los colonizadores han desplazado y despojado a las comunidades tribales de sus tierras ancestrales, los lugares sagrados han sido destruidos y las familias y comunidades han sido destrozadas a través de internados residenciales y programas de reubicación. Estas atrocidades han dejado efectos perdurables para los pueblos indígenas. 

ACLU del sur de California reconoce además a la diversa diáspora de nativos americanos de California, incluyendo miles que fueron traídos aquí desde otras partes de los EE. UU. sin su consentimiento o mediante falsas promesas de oportunidades. Estas políticas tenían un propósito: expulsar de forma permanente y forzosa a las comunidades indígenas de sus tierras ancestrales, forzar su asimilación y, en última instancia, la limpieza étnica. 

Nuestra historia compartida nos obliga a lidiar con este legado, tomando medidas para interrumpir el daño continuo del colonialismo y el genocidio y reparar la eliminación de los pueblos indígenas. Los pueblos indígenas todavía están aquí, y su sola presencia es resistencia contra el colonialismo que continua. 

ACLU del sur de California estamos comprometidos a trabajar junto con los pueblos indígenas, y seguir su ejemplo, mientras trabajan para defender su soberanía, dignidad e identidad. También estamos comprometidos a seguir aprendiendo de los pueblos indígenas y hacer nuestra parte para educar a otros en solidaridad con las comunidades indígenas. Apoyamos y defendemos los derechos de todos los pueblos indígenas a conservar sus tradiciones y prácticas culturales y religiosas específicas. Nos esforzamos por honrar las culturas y tradiciones indígenas y, cuando sea posible y apropiado, integrar las visiones del mundo y los valores indígenas en nuestros enfoques y estrategias. 

Al comprometernos con la justicia indígena, construyendo relaciones auténticas, mutuas y duraderas con las tribus y las comunidades indígenas, honramos y apoyamos a todos los pueblos indígenas que trabajan incansablemente por la justicia y la sanación. Entendemos que el reconocimiento de tierras es un paso importante en la creación de relaciones colaborativas, responsables y respetuosas con las naciones y comunidades indígenas.